De Souza: errante y bohemio PDF Imprimir E-Mail
martes, 21 de agosto de 2012

Diego De Souza esperó mucho tiempo el pase al exterior. Finalmente, en enero del año pasado se fue a jugar a Banfield, pero la historia no resultó como esperaba. Hoy entrena con un grupo de jugadores libres, mientras espera por un equipo. Hoy podría concretarse su incorporación a Wanderers.

Desde que De Souza comenzó a destacarse en la Primera de Defensor Sporting, su nombre era número puesto en cada período de pases; pero la transferencia no cuajaba y el melense volvía a calzarse la camiseta violeta.

Para muestra un botón. Hace tres años atrás, tras haber sido la gran figura del Campeonato Uruguayo el entonces volante de los del Parque Rodó estuvo a punto de emigrar hacia Chile, para reforzar a la "Uchi" dirigida en ese momento por Gerardo Pelusso. El club chileno había llegado a un acuerdo con Defensor Sporting, pero los representantes del jugador le aconsejaron no aceptar porque lo tenían prácticamente colocado en Europa. Pero ese pase tampoco se concretó.

Finalmente y tras ilusionarse y desmoralizarse muchas veces, De Souza dejó el cuadro al que llegó desde su Melo natal siendo sólo un adolescente ,para emigrar al fútbol argentino y defender a Banfield.

"La experiencia me sirvió porque viví otro ambiente y otro fútbol; pero no me fue bien ni en lo personal ni en lo fútbolistico, aunque de todo se aprende. Jugué sólo el primer semestre, luego en el segundo ya lo hice muy poco. Tuve un tema de lesión; y en lo colectivo también nos fue mal porque nos tocó bajar de categoría. Son experiencias que hay que vivir. Ahora estoy esperando para tomar otro camino", explicó De Souza.

A la hora de buscar una explicación a lo sucedido en la vecina orilla, dijo: "Son cosas que tiene el fútbol, a veces te va bien y otras no tanto. Me tocó esta experiencia en Banfield que no fue buena, pero estoy seguro de que de jugar al fútbol no me olvidé. Llegué a un equipo que había sido campeón argentino hace un par de años, pero llegué en un momento donde las cosas comenzaron a caer. Sueldos que no se pagaban hacía seis meses y los barras que entraban como querían a los vestuarios; y futbolísticamente que no salía nada. Lo pagamos de la forma más fea que es bajando de categoría", reconoció.

Los dos equipos grandes estuvieron averiguando sobre su situación: Peñarol al principio del período de pases y Nacional un tiempo después. "Ofertas siempre hay, ahora estoy esperando lo que me diga el Grupo Casal, que me representa desde hace años", afirmó.

"Por ahora mi futuro es incierto. Sigo esperando. Todavía faltan unos días y voy a seguir aguardando. Sé que hay interés de un equipo del medio. Lo voy a analizar. Si me sirve, sobre todo en lo futbolístico, aceptaré. Eso es hoy por hoy lo que más me interesa. No es que no me importe lo económico, pero lo que más quiero es jugar y agarrar ritmo. Recién cuando me ponga al nivel que pretendo, puedo exigir cosas", admitió.

Al volver de Argentina estuvo un tiempo en Melo disfrutando de su hija Martina, de 9 años, y ahora está en Montevideo entrenando con un grupo de jugadores libres. Sorprende, quizá, que no haya ido a moverse con el plantel de Defensor Sporting, pero él no esperaba que fuera así, porque no se fue bien del club.

Su espera puede llegar hoy a su fin. De Souza puede ponerse la tercera camiseta de su carrera: es blanca y negra.

PERFIL

Niñez

Diego Alejandro De Souza Carballo nació en Melo, Cerro Largo, el 14 de mayo de 1984. Dio sus primeros pasos como futbolista en el Boca Jrs. local.

Violeta

Llegó a Montevideo para probarse en las formativas de Nacional. Jugó en Quinta, pero no se llegó a un acuerdo en la negociación que pretendían sus representantes. Luego, a los 16 llegó a Defensor Sporting, donde hizo su carrera y fue campeón

DATOS

Melo

Tras regresar de Buenos Aires, De Souza estuvo entrenando en doble horario en su Melo natal con un preparador físico.

"Teca"

Luego regresó a Montevideo y tras entrenar unos días solo, fue invitado por su antiguo compañero de Defensor Sporting, Pablo Gaglianone, para moverse con un grupo de jugadores libres; el primer día entrenaron en un gimnasio y De Souza se sintió mucho mejor que haciéndolo solo.

Fuente: Ovacion Digital.